No dejemos jamás de celebrar el día de la Madre

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No existe un solo ser humano en el mundo que no tenga una Madre (hasta ahora), algunas están con nosotros y otras nos ven desde el cielo. Aquí o allá oran por nosotros, le piden a Dios nuestro bien. Aunque a veces caigan sus lágrimas, jamás dejaremos de recordar su sonrisa, no importa cómo somos ni qué edad tenemos, siempre nos amarán igual.

Ninguna de ellas es perfecta, no la pudimos elegir, pero tampoco podemos negar que se esfuerzan mucho para darnos lo mejor, cada una de ellas tiene su forma de ser y de actuar tan peculiar, no tratemos de compararla, pues jamás encontraremos dos iguales.

Decir que la mujer ha nacido para ser Madre ahora es políticamente incorrecto, algunas se ofenden y olvidan que Dios nos ha formado especialmente para ello, aunque no todas tenemos la capacidad física lo podemos ser psicológica o espiritualmente. La mayoría nos sentimos orgullosas de nuestros pupilos, aunque a veces se porten mal, ¿qué madre ve los errores y no los aciertos de sus hijos?

En toda cultura y tiempo han tenido y tienen la misma misión: Cuidar lo más sagrado, cuidar el regalo de Dios, planificados o no, siempre “queridos por El”. Ser madre es una gran bendición y también una gran tarea, nada fácil por cierto, pues requiere una gran responsabilidad.

Una Madre responsable sabe que no solo es “tenerlos en el vientre”, no es solo alimentar y vestir, mimar, curar, también es importante educar, y no hablo solo del colegio  o universidad que vamos a escoger, hablo de educar y formar en el hogar con tradiciones, costumbres y sobre todo valores y virtudes que forman la identidad, también debemos usar la firmeza para formar buenos ciudadanos, capaces de administrar este bello mundo, basta de sobreprotección, engreimiento y tibieza, no más jóvenes egoístas y soberbios, violentos, sin respeto, basta de la cultura del descarte, del hedonismo y de la cultura de la emoción, no más jóvenes de cristal.

Hagamos una breve reflexión ¿Qué es y qué no es “Ser madre”?:

Para empezar diremos que ser madre no es una obligación, al menos que haya decidido tener un matrimonio, nadie puede sentirse obligada a quedar embarazada, pero es muy diferente estar “ya” embarazada y no querer estarlo, ser madre no es una decisión en este caso, más que una obligación es una responsabilidad.

Ser madre no es un derecho, los hijos tienen derecho a tener una madre, pero una madre no tiene derecho a tener un hijo, porque un hijo no es un objeto o una mercancía, tampoco puede obtenerlo de manera artificial poniendo en riesgo su vida y la de los demás embriones o a cambio de dinero, el hijo es un regalo de Dios, tristemente hay mujeres que físicamente no lo pueden tener, pero sí lo pueden hacer de manera espiritual, tantos niños necesitados de amor. Ser madre no es algo obsoleto o anticuado, no se trata de una moda, pues desde la Creación, Dios dispuso que tengamos hijos para poblar y administrar el mundo, veamos las noticias sobre el invierno demográfico en Europa, donde la mayor parte son ancianos y muy pocos nacimientos. Ser madre no es un instinto, si el ser humano tuviera esta condición no abandonaría a sus hijos.

Ser madre es una gran responsabilidad, es custodiar la vida desde la concepción, es esforzarse mucho en el cuidado y protección, es educar, es llorar, es sufrir, es alegrarse y sentirse orgullosa con cada logro, con cada hazaña, es una bendición de Dios, es tan valiosa una madre y debe ser tan respetada de la misma forma que lo hizo Jesús con su Madre Santísima.

 

Dios bendiga a las Madres, las cuide y nos permita respetarlas y protegerlas hasta su último día en la tierra, hasta que nuestro Dios disponga llevárselas con Él, y aun después sigamos celebrando el día de las Madres, ellas nunca dejarán de serlo, pues las que ya no están con nosotros disfrutan de otro reino.

Autora: Luz Delgado

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