¿Entiendes lo que lees?

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Hace unos días, caminando por la calle, una señora me llama: “padre, padre”.  Me detengo, nos saludamos y me dice: “ayer lo escuché en la radio y dijo que este mes de septiembre es el mes de la Biblia”. Y continuó: “Mi hijo, por ser mi cumpleaños, me ha regalado una Biblia muy bonita y quiero que me la bendiga”.

“La mejor bendición, -le dije-, es que tú la leas todos los días; porque bendecir quiere decir “decir bien”.  Cuando lees la Biblia, descubres que Dios dice bien de ti, o quizá no te dice nada porque no actúas bien.  La Biblia nos ayuda a vernos cómo somos; porque es la carta que el Padre-Dios nos sigue enviando”

“Padre, -me dice la señora-, la biblia es muy grande, tiene muchas páginas; no sé si podré leerla toda; y además, el otro día leí en una parte cosas que no entendía, nombres muy raros que nunca había escuchado, ¿qué puedo hacer?”

“Tiene usted razón, señora, -le contesté-, la Biblia es un libro tan grande que contiene 73 libros, todos juntos, unos más cortos otros más largos. Y no todos son iguales. Se escribieron en épocas diferentes; intervinieron muchas personas, cada una con su estilo. Y además se terminó de escribir hace más de 1,900 años; y un país muy lejano al nuestro: Palestina.”

Lo que usted me dice, es para estudiarlo y que haya alguien que ayude.

“La Biblia es una de las grandes riquezas de la humanidad; para que lo entienda es como un gran museo, donde hay muchas piezas de gran valor y de diversas épocas. Usted puede ir al museo, pagar su entrada y pasear por el museo y ver todo lo que hay; se puede pasar un día, una semana, un mes… viendo vasijas, aretes de oro, esculturas, cuadros lindos de pintura, etc…  Seguramente, un día usted se encuentra con una amiga suya y le comenta que ha visto este museo, y su amiga, le dice: “¡qué alegría!, ¿sabes? Ese museo es uno de los mejores museos del mundo: te fijaste en el cuadro que hay en cierta sala; y las vasijas de oro son de tal época…” y así te va detallando muchas de las obras de arte que hay allí. Después de esta conversación reconoces que has estado en el museo mucho tiempo, pero no has visto nada, no has entendido lo que has mirado.

Esto mismo nos ocurre con la Biblia; a veces leemos, leemos, pero no entendemos, necesitas alguien que conoce y te lo explique. Un caso parecido encuentras en los comienzos de la Iglesia, está en libros de los Hechos de Apóstoles (Hech. 8,26-40). Te invito a leerlo. Y también te invito a participar todos los martes de 8pm a 9pm a encontrarnos con La Biblia. Lo hacemos a través del Faceboock de la Parroquia.

Autor: P. Eloy

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