Amor sin medida pero con reciprocidad

El ser humano nace para amar y dar amor, todo ser vivo en la faz de la tierra nació para amar y ser amado.

No existe mayor motivo en el mundo que el amor, porque el amor nace de Dios y es un sentimiento inmensurable. Una palabra tan pequeña pero cuando se dice con el corazón y el alma, podría ser el fin del mal y el inicio a la vida verdadera, el estar en paz.

Si Dios creo el mundo con amor, haciendo del mismo un trabajo maravillosamente perfecto, como nosotros portando su esencia vamos a veces culminando el amor en entregas efímeras, cuando una entrega de amor real no tiene fin ni precedentes.

En este mes de modo popular celebramos el amor, siendo más enfocado al amor de pareja; sin embargo, podemos amar incluso a la especie más pequeña que alberga la Tierra.

Podemos amar a la naturaleza, aquella que refugiados a inicios de la cuarentena, podíamos contemplar como renacía ante nuestros ojos y quizás deberíamos de aprender de ella, pues aún bajo nuestro descuido siempre se da la oportunidad de disfrutar su habitad y resurgir, sin venganzas aún sigue vibrando en color y armonía.

Podemos amar a nuestros padres, aquellos que nos dieron la vida, quizás alguno no se quedó a formar parte de ella y no podemos acarrear rencores sobre ello pues al final el daño será para nosotros; Sin embargo, estamos aquí por alguna razón, decidió que llegaras a nacer y hoy vas ganando experiencias y fortaleciendo tu camino para enseñar a otros compartiendo lo aprendido.

Podemos amar a nuestros hermanos, porque son sangre nuestra porque compartieron el mismo vientre maternal y si por el contrario nos unió el destino o un acuerdo de adopción, pues ese amor fue aún más grande.

Podemos amar a nuestros amigos, con quienes compartimos los mismos intereses o quizás no, pero nos interceptan antes de equivocarnos, nos consuelan cuando lloramos y comparten risas con el corazón.

Podemos amar a quien decida también caminar con nosotros, ni dos pasos detrás ni dos pasos por delante, a nuestro lado, pues aquí se verá la equidad y el respeto que se tienen el uno al otro.

De todas las opciones que tienes para elegir en esta vida, que una de las primeras sea el amor.

Pues el amor es reciproco, no puedes amarte a ti si no amas a los demás y no puedes amar a los otros, si no te amas a ti mismo.

Y siendo reciproco debe ser sin medida, no puedes expresar tu amor sin límite a unos y mirar hacia los pies del hermano que vive en la pobreza, pues más pobre sería tu corazón y tu amor no sería puro en su entrega.

No puedes entender el verdadero significado del amor, si no valoras la entrega de nuestro señor Jesucristo. Este y cada año, permítete que el AMOR sea tu motivo, la RECIPROCIDAD tu camino y la PAZ tu finalidad.

Autora: Flor Llanos

Dibujo: Dios nos ama a todos por igual… en nuestro corazón de niños.
Realizado por: Fátima Mendoza (8 años)

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