San Marcos
Los documentos más antiguos que hacen referencia a la
figura de Marcos, lo sitúan como intérprete de San Pedro en Roma, realizando
funciones de redactor. Primero en la catequesis oral y posteriormente inspirado
por el mismo Espíritu Santo redactó el texto que todos conocemos como el
Evangelio de San Marcos, siendo el primero de los cuatro y más cercano al tiempo de Jesús.
Este Evangelio es el que
mejor resume la vida y milagros de nuestro Señor Jesucristo, siendo el más
cercano al tiempo de Jesús y basado en testimonios del mismo San Pedro. Podría
decirse que es la fuente en el que se basaron el resto de Evangelios.
La primera aparición
escrita de San Marcos se da en el libro de los Hechos de los Apóstoles,
capítulo 12, versículos 12-16, donde se relata la milagrosa salida de San Pedro
de la cárcel, obra del ángel que le abre las puertas y se dirige “a
continuación a la casa de María, madre de Juan, por sobrenombre Marcos, donde
muchos hermanos se hallan congregados en oración”.
La palabra del latín
arcaico marcus significa martillo, pero la mayoría de los romanos
desconocía este origen y lo atribuían a Marte, el dios de la guerra.
Por lo tanto San Marcos en
realidad se llamaba Juan Marcos (Hechos de los apóstoles) y si bien es cierto
que no contaba en el número de apóstoles, era muy joven en la época, estuvo
mucho tiempo con San Pedro y San Pablo antes de ser enviado a fundar la iglesia
de Alejandría
Es posible que Juan Marcos,
su verdadero nombre, fuese un jovencillo que siguió a Jesús antes de ser
apresado en el Huerto de los Olivos, ya que Jesús tenía amistad con sus padres
y el joven escuchaba las palabras de Jesús de manera asidua.
Fue uno de los primeros en
ser bautizado por San Pedro y en el año 44 decidió marcharse a evangelizar con
su primo José Bernabé.
Acompañó a Pablo y Bernabé
en sus recorridos apostólicos por Chipre y otras ciudades para posteriormente
pasar entre 10 y 12 años con Pedro, ayudándole como secretario y haciendo
funciones de intérprete y consejero.
El cariño de Pedro por
Marcos era profundo, como muestra la manera de llamarle “mi hijo Marcos” (Pedro 5, 13)
Marcos se halla en Roma
cuando mueren los dos Apóstoles (San Pedro y San Pablo) en el año 67. La tradición
indica que Marcos evangelizó como Obispo de Alejandría y Egipto donde realizó
varios milagros y estableció una iglesia y una escuela cristiana, nombrando un
obispo, tres presbíteros y siete diáconos.
Murió como mártir en Egipto
el 25 de Abril del año 68.
Sus asesinos intentaron
quemar el cuerpo ya sin vida de Marcos pero les fue imposible. Los cristianos
de Alejandría recogieron su cuerpo intacto y le dieron sagrada sepultura. En el
siglo IX dichos restos se trasladan a Venecia, y desde entondes sus restos son
veneran en la catedral de mismo nombre.
El Evangelio de San Marcos
consta de dos partes bien diferenciadas, ambas señaladas por manifestaciones
divinas.
La primera parte comienza con la palabra divina
con ocasión del bautismo de Jesús por parte de Juan, mientras que la segunda es
por medio de la Transfiguración. Las primera parte del Evangelio se desarrolla
en Galilea –zona natal de Jesús-, mientras que la segunda en Judea y Jerusalén.
Ambas partes se diferencian
claramente en el mensaje que nos hace llegar. En la primera parte el mensaje de
Jesús llega a los corazones por la novedad que representa y el cambio
importante, sin embargo, en la segunda parte nos muestra la decepción del
pueblo judío ante ese Mesías que no es lo que ellos esperaban. Jesús se niega a
ser lo que la muchedumbre quiere que sea y la gente reniega de Él.
Finalmente, cuando Jesús
muere, su figura se representa como tal cuando el oficial romano reconoce que
el crucificado es realmente el Hijo de Dios (Marcos, 15,39)
Es el Evangelio más corto,
porque su idea principal es enseñar lo fundamental, siendo los límites del
mismo (16 capítulos) los que los apóstoles habían asignado a la catequesis
primitiva.
El símbolo de San Marcos es
el león y quizás se inspiró para ello cuando San Marcos habla en su primer capítulo
de Juan el Bautista y hace referencia a él en el desierto y que el rey del
desierto es el león (Marcos 1,3).
Su onomástica se celebra el 25 Abril, pero en el santoral se
recogen un total de 20 santos con ese nombre.